domingo, 16 de agosto de 2009


La gente mira lo que quiere ver,
y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica,
van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser
muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo,
y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros. No se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven,
y como vemos a los demás.
Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos.

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