Duele reconocer, duele equivorcarse.
Siempre te defendí cuando siempre fuiste indefendible, siempre creí en vos, siempre negué todas las verdades que me decían sobre vos, siempre hice oídos sordos a los que me hablaban mal de vos, siempre trate de entenderte, comprenderte y de no ver la verdad, lloré días enteros por vos y por todo lo que me habías hecho (lo sigo haciendo). A pesar de que me hayas arruinado la vida, te supe perdonar y nunca te eche en cara absolutamente nada de todo lo que paso. Todo este tiempo estuve ciega, no queriendo ver la realidad, negando las verdades, escondiendo todo el dolor que me hiciste pasar en lo más profundo de mi, pero ahora con todo lo que hiciste, me demostraste que poco es lo que te importo y exploté, ya no pienso defenderte más, ni creer en vos, te perdones las mil y un cagadas que te mandaste, TODO te perdone, pero ya no doy más. No soy tan fuerte como para soportar todo el daño que me haces día a día, estoy harta de todo, ya sufrí demasiado y estos últimos días me di cuenta que ya no pienso seguir así. Gracias por haber hecho que me de cuenta de las cosas.
Creo que entiendo porque lo escribiste, y supongo que que es por lo qe hablamos la otra vez.
ResponderEliminarContas conmigo SIEMPRE, nunca pienso fallarte ni defraudarte, porque sos una excelente persona y pase lo que pase siempre voy a estar ahi!.
Te amo!